Envejecimiento, diabetes mellitus tipo 2 y músculo: cómo mantener la fuerza y la salud con los años
- NUTRASCIENDE CUCS
- hace 15 horas
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Aguirre-García Evelyn Monserrat¹., Chavez-Hernandez Zyanya Quetzalli¹., Olvera-Macias Ennya Jazive¹.
¹Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS). Licenciatura en Nutrición.
Resumen
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se caracteriza por niveles elevados de azúcar en sangre. Por otra parte, la pérdida progresiva de fuerza y músculo es muy frecuente en los adultos mayores. En personas mayores con diabetes, la resistencia a la insulina impide que los músculos reciban energía y proteínas suficientes, acelerando la pérdida muscular incluso cuando la alimentación parece adecuada. Este problema se agrava con un bajo peso, sobrepeso u obesidad. Además, cuando se combina exceso de grasa corporal con poca masa muscular, aumenta considerablemente el riesgo de pérdida de autonomía y otras complicaciones. Para prevenir estas situaciones, es fundamental mantener una alimentación balanceada que incluya proteínas de alta calidad, leguminosas, cereales integrales y frutas. La actividad física regular fortalece los músculos, mejora la respuesta del cuerpo a la insulina y reduce las caídas. En conclusión, combinar una buena alimentación con ejercicio y atención médica puede retrasar la sarcopenia y mejorar significativamente la independencia y calidad de vida de los adultos mayores.
Introducción
Sabemos que, con el paso del tiempo, el cuerpo humano va cambiando. En los adultos mayores, lo que antes era sencillo —como caminar rápido, subir escaleras o levantarse de una silla— puede volverse más complicado. Es en esta etapa de la vida que puede presentarse una pérdida de músculo, bajo peso o exceso de grasa corporal. Sin embargo, cuando una persona mayor tiene diabetes mellitus tipo 2, estas condiciones pueden aparecer más rápido y de manera más severa.
La diabetes tipo 2 no solo altera el control del azúcar en la sangre; sino que también afecta la manera en que el cuerpo utiliza y conserva sus nutrientes. Si imaginamos al cuerpo como una fábrica, la insulina (una hormona que actúa como "llave" para que el azúcar entre a las células) sería “el jefe de producción” encargado de que la glucosa y los aminoácidos (las piezas pequeñas que forman las proteínas y construyen el músculo) lleguen a las células para transformarse en energía y músculo. Cuando la insulina no funciona bien (como ocurre en la diabetes), esa fábrica comienza a operar con fallas, se acumula grasa, se pierde músculo y disminuye la fuerza.
En este artículo se explora cómo la alimentación, la actividad física y un buen cuidado médico, pueden ayudar a los adultos mayores con diabetes a conservar su masa muscular y prevenir complicaciones.
La diabetes mellitus es una enfermedad en la que el organismo presenta alteraciones en la glucosa, (el azúcar que obtenemos de los alimentos y que es la principal fuente de energía del cuerpo). Esto ocurre cuando el páncreas produce poca insulina o cuando las células no responden de manera correcta a esta hormona, lo que provoca que los niveles de azúcar en sangre aumenten.
Pero el problema no termina ahí. La diabetes también puede afectar como el cuerpo maneja otros nutrientes importantes como grasas y proteínas. Al tener estas alteraciones se favorece a la aparición de otras complicaciones como la pérdida de fuerza y músculo, especialmente cuando se combina con bajo peso o exceso de peso y la falta de actividad física. Estas tres condiciones —azúcar elevada en sangre, mala alimentación e inactividad— crean un círculo vicioso que acelera el deterioro físico en los adultos mayores [1].

Sarcopenia: cuando se debilita el músculo
Una pérdida progresiva de fuerza y masa muscular que se relaciona con la edad aumenta el riesgo de discapacidad, caídas y lesiones. Aunque forma parte del envejecimiento natural, la diabetes tipo 2 acelera este proceso de manera importante. Estudios recientes muestran que las personas mayores con diabetes tienen más riesgo de presentar pérdida de masa muscular y fuerza que quienes no la padecen [2].
Esto sucede porque hay una resistencia a la insulina (hormona que regula los niveles de azúcar en sangre) que impide que los músculos reciban la energía y nutrientes necesarios para mantenerse fuertes. Es decir, el músculo “pasa hambre” incluso cuando se tiene suficiente alimento disponible. Con el tiempo, esta falta de nutrientes debilita el cuerpo, teniendo como consecuencias la reducción de autonomía, riesgo de caídas, hospitalización y, en algunos casos, la muerte [3].
Malnutrición: cuando las calorías no son suficientes
Podría pensarse que la malnutrición solo ocurre cuando hay bajo peso, pero una persona con sobrepeso u obesidad también puede estar malnutrida. Esto sucede cuando la dieta es rica en calorías, pero baja en proteínas, vitaminas y minerales.
Los estudios en adultos mayores han demostrado que un alto porcentaje presenta un riesgo de bajo peso, sobrepeso u obesidad, incluso cuando se encuentran en casa y no en hospitales. En personas que padecen diabetes, esto puede agravarse por las restricciones alimentarias excesivas o por ese miedo a “comer algo que suba el azúcar”. Sin la suficiente proteína y energía, el cuerpo empieza a descomponer sus propios músculos para obtener combustible [1].
Para poder mantener una buena masa muscular, es indispensable que la alimentación contenga proteínas de alta calidad (huevo, pescado, pollo, leguminosas, leche), fuentes saludables de energía (avena, frutas, cereales integrales), así como una adecuada hidratación. Algunos ejemplos de preparaciones con estas características pueden ser: pollo a la plancha con arroz o quinoa, huevos estrellados o frijoles acompañados con tortillas, pescado a la plancha con lentejas cocidas o licuado de avena con leche y fruta. Además, es importante evitar el ayuno prolongado y optar por comer varias veces al día, esto ayuda a mantener el metabolismo activo y ayuda a que los músculos tengan disponibles suficientes nutrientes [4].
Actividad física: el mejor aliado contra la sarcopenia.
La actividad física es uno de los pilares más efectivos para prevenir la sarcopenia, especialmente cuando son ejercicios de fuerza o resistencia. No se trata solo de levantar pesas de un gimnasio; actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, levantarse y sentarse en una silla varias veces son formas efectivas para fortalecer el músculo [1].
Existen diferentes tipos de ejercicios que benefician a los adultos mayores. El ejercicio aeróbico comprende aquellas actividades físicas que requieren movimientos continuos y rítmicos de los grandes grupos musculares, como las piernas y los brazos. Su principal objetivo es fortalecer el corazón y los pulmones, mejorando la capacidad del cuerpo para utilizar el oxígeno de manera eficiente. Caminar, trotar, andar en bicicleta o nadar son ejemplos clásicos de este tipo de ejercicio, y cada uno puede adaptarse a distintos niveles de condición física e intensidad [1].
Por otro lado, el ejercicio de resistencia o anaeróbico incorpora una variedad de ejercicios que utilizan pesas libres, máquinas de pesas, peso corporal o bandas de resistencia para apuntar a grupos musculares específicos. Este tipo de ejercicio es particularmente importante para combatir la sarcopenia porque estimula directamente el crecimiento y mantenimiento del músculo [1].
Por último, tenemos los ejercicios de flexibilidad, que ayudan a mejorar el rango de movimiento en las articulaciones, mientras que los ejercicios de equilibrio mejoran la estabilidad y coordinación, que son cruciales para la marcha y la prevención de caídas. En los adultos mayores con diabetes, la combinación de estos ejercicios ayuda a fortalecer los músculos, reducir el riesgo de caídas, mejorar la sensibilidad a la insulina y controlar la glucosa en sangre. El taichi y el yoga son un ejemplo perfecto que combina la flexibilidad, el equilibrio y el entrenamiento de resistencia. Estas actividades no solo mejoran la salud física, sino que también tienen el beneficio adicional de mejorar el bienestar mental [1].
Composición corporal: músculo y grasa en equilibrio
El cuerpo humano, además de componerse de huesos, órganos, agua, también se compone de masa grasa y masa muscular. Sin embargo, no toda la masa grasa es igual. Un exceso de masa grasa puede afectar el movimiento y la fuerza del cuerpo, pero tener un nivel moderado ayuda a tener un efecto protector. Lo importante no es solo basarse en los números que marca una báscula, sino qué proporción del cuerpo es músculo y cuál es grasa [1].
Cuando se presenta una combinación de exceso de masa grasa y baja masa muscular, el riesgo de discapacidad y complicaciones se disparan. Esta condición refleja el desequilibrio en el que el músculo pierde su función, mientras la grasa aumenta, empeora la resistencia a la insulina y se acelera el deterioro físico [5].
Es por eso que se recomienda no solo basarse en un “peso normal” o “ideal”, sino que se recomienda considerar los hábitos diarios de las personas.
Conclusión
La edad avanzada junto con la diabetes tipo 2 forman una dupla desafiante, pero no invencible. La pérdida de masa muscular y un bajo peso o un exceso de grasa no son consecuencias inevitables del envejecimiento; son señales de que el cuerpo necesita movimiento, nutrientes y una atención integral. Los hallazgos de diversos estudios coinciden en que una dieta adecuada, rica en proteínas, combinada con actividad física regular y un manejo médico apropiado, puede retrasar la sarcopenia y, por ende, mejorar la autonomía y calidad de vida en los adultos mayores [1-5].
Cuidar el músculo es cuidar la vida cotidiana: es poder levantarse sin ayuda, disfrutar un paseo o simplemente seguir haciendo lo que nos gusta. En este sentido, el músculo no solo da fuerza, también da independencia y calidad de vida.
Referencias
Salom Vendrell C, García Tercero E, Moro Hernández JB, Cedeno-Veloz BA. Sarcopenia as a Little-Recognized Comorbidity of Type II Diabetes Mellitus: A Review of the Diagnosis and Treatment. Nutrients. 2023;15(19):4149. Published 2023 Sep 26. doi:10.3390/nu15194149
Ji CH, Huang XQ, Li Y, Muheremu A, Luo ZH, Dong ZH. The Relationship between physical activity, nutritional status, and sarcopenia in community- dwelling older adults with type 2 diabetes: a cross-sectional study. BMC Geriatr. 2024;24(1):506. Published 2024 Jun 7. doi:10.1186/s12877-024-05038-6
Hu Y, Lu S, Xue C, et al. Exploring the protective effect of metformin against sarcopenia: insights from cohort studies and genetics. J Transl Med. 2025;23(1):356. Published 2025 Mar 21. doi:10.1186/s12967-025-06357-x
López-Teros MT, Vidaña-Espinoza HJ, Esparza-Romero J, Rosas-Carrasco O, Luna-López A, Alemán-Mateo H. Incidence of the Risk of Malnutrition and Excess Fat Mass, and Gait Speed as Independent Associated Factors in Community-Dwelling Older Adults. Nutrients. 2023;15(20):4419. Published 2023 Oct 18. doi:10.3390/nu15204419
Lan J, An C, Ke Y, Song Y, Chen C, Tang L. Diabetes influences the link between lipid accumulation products and sarcopenia among US adults, as evidenced by NHANES data. BMC Public Health. 2025;25(1):2512. Published 2025 Jul 19. doi:10.1186/s12889-025-23714-z

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