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¿Por qué un nutriólogo puede hacer la diferencia durante el tratamiento de personas con cáncer?

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NUTRASCIENDE CUCS
hace 11 minutos
4 min de lectura

Flores Mosqueda Valeria Joseline 1, García Toscano Iliana Ramona 1  Cordero Muñoz Aida Yanet 2


1 Estudiante de la Licenciatura en Nutrición. Departamento de Alimentación y Nutrición, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México.

2.Departamento de Alimentación y Nutrición, Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México.



Resumen 


La nutrición es una parte esencial del tratamiento integral de las personas con cáncer, porque ayuda a mantener la fuerza, mejorar la tolerancia a la quimioterapia, radioterapia o cirugía, y favorecer la calidad de vida. Durante la enfermedad pueden presentarse pérdida de apetito, cansancio, náuseas, vómito, diarrea, estreñimiento, cambios en el gusto y pérdida de peso, lo que aumenta el riesgo de desnutrición (consumo mínimo o nulo de nutrientes en el cuerpo). En este artículo se analiza la importancia de iniciar la atención nutricional desde etapas tempranas y de adaptarla a las necesidades de cada paciente. La evidencia señala que una valoración oportuna puede disminuir complicaciones, reducir hospitalizaciones y apoyar una mejor respuesta al tratamiento. Además, el acompañamiento nutricional permite conservar su físico, orientar la alimentación diaria y brindar herramientas prácticas

para que el paciente y su familia enfrenten mejor los síntomas asociados al tratamiento contra el cáncer. 


Introducción 


El cáncer es una enfermedad que afecta no solo al órgano donde se origina, sino también a la forma en que la persona se alimenta, se siente y realiza sus actividades diarias. Por eso, el tratamiento no debe enfocarse únicamente en combatir el tumor; también debe ayudar al paciente a conservar fuerza, energía y bienestar. En este contexto, la nutrición se vuelve un excelente apoyo, ya que una alimentación adecuada puede contribuir a que el cuerpo tolere mejor los tratamientos y se recupere de manera más favorable (1, 2). Cuando una persona con cáncer come menos de lo que necesita o pierde peso de forma rápida, puede presentar desnutrición. Esto significa que el cuerpo no recibe suficiente energía, proteínas y otros nutrientes para mantenerse trabajando. La desnutrición puede provocar debilidad, mayor cansancio, pérdida de músculo, más riesgo de infecciones y menor tolerancia al tratamiento. Por esta razón, identificar a tiempo los cambios en el apetito, el peso y los síntomas digestivos es una acción clave dentro de la atención oncológica (3). 


La intervención nutricional temprana permite ofrecer recomendaciones sencillas y útiles para cada etapa del tratamiento. Por ejemplo, si el paciente presenta náuseas, se pueden sugerir comidas pequeñas y frecuentes; si tiene heridas en la boca, se pueden elegir preparaciones suaves; y si existe pérdida de peso, se puede aumentar el consumo de carnes y alimentos suaves a tolerancia. Así, la nutrición se convierte en una herramienta práctica para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones (3,4,5). 



1. Desnutrición y cáncer 


La desnutrición en pacientes oncológicos puede aparecer por diferentes razones. Algunas personas pierden el apetito por la propia enfermedad; otras comen menos por dolor, náuseas, cambios en el sabor de los alimentos o cansancio. Además, el cáncer puede producir cambios en cómo se asimilan los alimentos en el cuerpo, es decir, en la manera en que el cuerpo utiliza la energía y las proteínas. Como resultado, el paciente puede perder grasa corporal y músculo, incluso cuando intenta alimentarse mejor. 

Una forma sencilla de entenderlo es imaginar que el cuerpo necesita “material de construcción” para mantenerse fuerte. Si durante el tratamiento no recibe suficientes proteínas, energía, vitaminas y minerales, estos materiales empiezan a faltar y el organismo utiliza sus propias reservas. Cuando la pérdida de músculo es importante, se puede relacionar con debilidad, fatiga y disminución de la capacidad para realizar actividades cotidianas lo cual agrava la enfermedad (2).


Figura 1. Imagen generada con Chatgpt a partir del artículo.
Figura 1. Imagen generada con Chatgpt a partir del artículo.

2. ¿Por qué es importante el acompañamiento de un nutriólogo? 


El nutriólogo forma parte del equipo de salud porque puede valorar el estado nutricional del paciente y detectar riesgos antes de que se conviertan en complicaciones mayores. Esta valoración puede incluir preguntas sobre apetito, cambios de peso, síntomas, consumo de alimentos y fuerza física, además de mediciones corporales y estudios de laboratorio cuando sea necesario. Herramientas como la Valoración Global Subjetiva Generada por el Paciente, que es un cuestionario clínico usado para detectar riesgo nutricional ayudan a identificar de forma temprana quienes necesitan apoyo nutricional más específico (1). 

El acompañamiento nutricional también ayuda a personalizar las recomendaciones. No todos los pacientes necesitan lo mismo: algunos requieren aumentar proteínas, otros necesitan mejorar la hidratación, modificar texturas, controlar diarrea o estreñimiento, o usar suplementos orales. En casos más complejos, el equipo de salud puede valorar nutrición enteral o parenteral, siempre de acuerdo con la condición clínica del paciente.


Conclusiones 


La nutrición es un pilar fundamental en el tratamiento del paciente con cáncer porque influye en la fuerza, la tolerancia al tratamiento, la prevención de complicaciones y la calidad de vida. Iniciar una valoración nutricional desde el diagnóstico permite detectar a tiempo la pérdida de peso, la disminución del apetito y otros síntomas que pueden afectar la mejoría del paciente. 

El manejo nutricional de los síntomas durante la quimioterapia y la radioterapia debe ocupar un lugar central dentro de la atención. Recomendaciones simples, claras y adaptadas a cada persona pueden ayudar a mejorar el consumo, conservar muscular y reducir molestias digestivas. De esta manera, el nutriólogo cumple una función importante dentro del equipo multidisciplinario, junto con oncólogos y otros profesionales de la salud. 

Finalmente, la nutrición oncológica no debe entenderse como una dieta general para todos los pacientes, sino como un acompañamiento individualizado que ofrece herramientas prácticas para vivir mejor durante el tratamiento. Por ello, su integración temprana en la atención del cáncer debe considerarse indispensable.



Referencias bibliográficas


  1. Muscaritoli M, Arends J, Bachmann P, et al. ESPEN practical guideline: Clinical Nutrition in cancer. Clin Nutr. 2021;40(5):2898-2913. DOI: 10.1016/j.clnu.2021.02.005

  2. Garutti M, Noto C, Pastò B, et al. Nutritional Management of Oncological Symptoms: A Comprehensive Review. Nutrients. 2023;15:5068. DOI: 10.3390/nu15245068

  3. Arends J, Strasser F, Gonella S, et al. Cancer cachexia in adult patients: ESMO Clinical Practice Guidelines. Ann Oncol. 2021;32(12):1475-1490. DOI: 10.1016/j.esmoop.2021.100092

  4. Parsons HM, Forte ML, Abdi HI, et al. Nutrition as prevention for improved cancer health outcomes: a systematic literature review. JNCI Cancer Spectrum. 2023;7(3). DOI: 10.1093/jncics/pkad035

  5. Martínez-Garay C, Djouder N. Dietary interventions and precision nutrition in cancer therapy. Trends Mol Med. 2023;29(7):489-506. DOI: 10.1016/j.molmed.2023.04.004



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